
Ayer fui al Planetario, siempre disfruto sentarme en la butaca, mirar el techo y que por arte de magia (bueno, no es por arte de magia, sino gracias un aparato que esta en el medio de la sala y que le da al edificio el nombre de "Planetario") aparezcan todas las estrellas que las luces de Buenos Aires no me dejan observar. La función iba de "Viaje por el cosmos". No la disfrute tanto como "Nacimiento y muerte del Sol", pero si descubrí algo que llamó mi atención.
Magallanes fue quien bautizo el arco del centauro como "Cruz del Sur". Hace mucho escuche en algún lugar, que existe una teoría por la cual todos los seres humanos del mundo podríamos estar conectados con TODOS los seres humanos, a través de un máximo de cinco personas y me sorprendió encontrar mi nexo con Magallanes a través de esta constelación. Paso a explicar el porque (tenganme paciencia, que me enredo mucho). Hace mucho tiempo atrás, cuando no existían los radares, las brújulas y demás elementos técnicos que se utilizan para la navegación, las constelaciones eran muy útiles. Imaginemos que estamos en el medio del océano, no se ve tierra por ningún lados, no existe punto de referencia del cual guiarse para saber cual es nuestra posición. Si miramos al cielo y vemos "las tres Marías" o "el cinturón de Orión" podemos determinar que estamos por debajo del Ecuador (hemisferio Sur) y que para ese lado (donde está esta constelación) se encuentra el Norte. Así es que cada vez que Magallanes quería saber donde se encontraba el Sur, sus ojos escrutaban el cielo en busca de La Cruz del Sur y una vez que la encontraba lo sabía. Y cada vez que mis ojos encuentran con estas estrellas, yo se que ese cielo es mío, que estoy en casa. Y le sonrió a Magallanes.
